Exposición temporal en el Museo del Calzado de Inca, hasta julio del 2018.

“Sería el año 1975 cuando, paseando por Barcelona, ​​entré en una tienda de “Todo a 100” de cosas curiosas y vi una estantería llena de zapatos en miniatura. Los compré todos, a 100 pesetas cada uno, y los coloqué para adornar el despacho que tenía como representante de calzado. Después de esto, tuve la idea de continuar”. Así, Toni Pons, junto a su mujer Inés Català, empezó una profusa colección de zapatos singulares de todas las medidas, colores, formas, precios y procedencias.

El calzado es pues el protagonista indiscutible de una colección que se muestra en todas las formas imaginables en la exposición “EsKITSCHos de la Colección Pons-Català de zapatos en miniatura (o no)” que acoge el Museo del Calzado de Inca hasta julio de 2018.  Algunos de los más de 300 objetos expuestos no tienen más finalidad que la de ser contemplados. Otros, sin embargo, son objetos pensados ​​para ser usados ​​cotidianamente. Tan sólo hay que esmerarse un poco para darse cuenta de que estos objetos aparentemente inservibles son en realidad macetas para plantas, llaveros, mecheros, ceniceros, pasadores de pelo, huchas, joyeros, botellas y botelleros, despertadores, relojes, tazas, teteras, jarras, portaplumas, pinzas, estuches, carteras, etc. Es curioso constatar como formalmente en muchos de estos objetos se repiten motivos con perros, gatos, ratones, flores, pelotas de fútbol, ​​etc. Hay también zapatos de princesa del cuento de la Cenicienta, zapatos con imágenes religiosas, extravagantes zapatos de tacón en miniatura, alpargatas, botas, fantásticas reproducciones de zapatos de todo el mundo y souvenirs de Lluc, Galicia, Madrid, Portugal u Holanda que indiferentemente toman forma de zuecos como si fueran característicos de cada uno de estos lugares. Dentro de la colección se aprecia también una singular obsesión por los zapatos agujereados y por supuesto, una legión de mini-zapateros dispuestos a arreglarlos.

Una parte importante de esta peculiar colección está vinculada a la estética Kitsch en cuanto a la extravagancia, el eclecticismo, el predominio del color, los elementos llamativos y la acumulación de objetos formalmente diferentes. Dentro del campo de la teoría, el Kitsch ya fue estudiado por autores tan importantes de los años 30 como Broch, Benjamin, Adorno o Greenberg, que usaron el término para contraponerlo al de Vanguardia.

El Kitsch ha dominado una parte esencial de la estética popular del siglo XX. Y es que seguro que todos, en el fondo, tenemos también algo de Kitsch; puede ser algún rincón de casa lleno de figuritas de porcelana, un gato de la fortuna chino, o una vitrina con souvenirs acumulados. Lo maravilloso, sin embargo, de la colección Pons-Català, es que es el resultado de más de 40 años de la dedicación de un matrimonio de Lloseta que ha sabido combinar su pasión por el coleccionismo con su gran amor por el calzado.

#YoTambiénSoyKitsch #MuseoDelCalçzadoInca

Museu del Calçat i de la Pell d’Inca, hasta julio del 2018. Regidora: Antonia M. Sabater. Directora y comisaria: Aina Ferrero-Horrach. Diseño museográfico: Bernat Mateu, Cristina Sancho, Carlos Pozas, Carolina Crespo. Correctores lingüísticos: Jaume Tortella (catalán) y Juan José Segura-Sampedro (inglés).

Prensa:

https://www.eldiario.es/cultura/muestra-zapatos-Inca-espolear-sentidos_0_760475029.html

http://www.inmediatika.es/noche-de-inauguracion-en-el-museu-del-calcat-i-de-la-pell-de-inca/

http://agencias.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=2791389

https://fibwiradio.com/el-museo-del-calzado-de-inca-presenta-la-coleccion-eskitschos/

https://www.primiciaweb.es/inca-acoge-una-coleccion-zapatos-miniatura/

40 segura

Juan Segura, Juan Segura. Cuenta Cuarenta. Mos de Cóc, C / Blanquerna 11, Palma. 4 de agosto – 11 de septiembre de 2016.

El artista mallorquín Juan Segura (Palma, 1956), uno de los principales representantes del movimiento artístico de la isla de los años 80 y 90, inaugura una exposición para conmemorar los 40 años de una profesión que comenzó en 1976, cuando expuso individualmente por primera vez en el Cafè Es Pou Bo, lugar de encuentro de los artistas e intelectuales de la época. La muestra, que se compone de una selección de dibujos y pinturas, algunas inéditas, hace un recorrido por algunas de las piezas más significativas de Segura. Elefantes, cocodrilos, monstruos y personajes a medio camino entre lo grotesco y lo bestial pueblan un mundo de exotismo, de fantasía infinita, de color imperecedero y de primitivismo exacerbado, que se traduce en la producción de este pintor. Dibujante excepcional, pocos dibujos expresan la fuerza salvaje desde la sinceridad y desnudez del grafito como lo hacen los suyos. La muestra cuenta con la presencia de obras de dos artistas invitados: Bert (Albert Roca) y Enzo El Acqua, grandes amigos del pintor.
Ana Ferrero-Horrach.

Lida Abdul, War Games (what I Saw), 2006 (video still). Es Baluard Museu d’Art Modern i Contemporani de Palma. © de l’obra: Lida Abdul, 2016

Lida Abdul, War Games (what I Saw), 2006 (video still). Es Baluard Museu d’Art Modern i Contemporani de Palma. © de la obra: Lida Abdul, 2016

Es Baluard presenta la exposición “Waste Lands: tierras devastadas”, hasta el 19 de junio de 2016 en la planta 0 del museo.

A través de la obra de diez artistas procedentes de países como Afganistán, Argelia, Azerbaiyán, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Líbano, Marruecos y Palestina, la exposición aborda, desde los años dos mil hasta la actualidad, los paisajes y entornos urbanos, sociales, antropológicos y arqueológicos en países destruidos y empobrecidos por las guerras, la herencia poscolonial, la voracidad depredadora de las compañías de gas y de petróleo y la especulación energética de las potencias mundiales, el terrorismo y la violencia de los estados y de las luchas locales, políticas y religiosas. Tierras arrasadas por poderes y conflictos históricos y estructurales, convertidas en depósitos residuales de armamento, campamentos donde habitan perennemente poblaciones excluidas y familias refugiadas, ruinas expoliadas y lugares abandonados, suelos desertizados, intoxicados y estériles, fronteras de vallas electrizadas. Tierras usurpadas y bienes saqueados, lugares de sangre, crímenes y atentados cotidianos. (Piedad Solans, comisaria de la exposición)

Lida Abdul, Tamara Abdul Hadi, Zoulikha Bouabdellah, Amina Benbouchta, Gohar Dashti, Rena Effendi, Yara El-Sherbini, Mariam Ghani, Kinda Hassan, y Larissa Sansour, son las artistas seleccionadas para esta muestra, cuyas esculturas, instalaciones, vídeos, fotografías, libros y novela gráfica son la materialización de su elección de no aceptación del papel de víctimas. Desde sus posiciones fronterizas y su experiencia de la migración y los conflictos, muestran la inagotable resistencia de sus países para permanecer, adaptarse y subsistir. Denuncian la violencia y la injusticia, la explotación y el desamparo de las personas vulnerables, la destrucción de sus culturas y de sus tierras por los poderes locales y las potencias mundiales.

En eco a esta exposición, Es Baluard organiza el taller “Conflictes arreu. Com ens arriben?” (conflictos alrededor. ¿Cómo nos llegan?), que parte de un proyecto del área de Desarrollo Educativo de Es Baluard. Dirigido a niños y niñas de 6 a 12 años, tendrá lugar los sábados 2, 16, 23 y 30 de abril de 2016 a las 11:30 h. Inscripciones en el teléfono 971 908 201. Precio: 1€ per niño/a. Proyecto en colaboración con Fòrum Comunicació, Educació i Ciutadania de les Illes Balears.

Larissa Sansour, Nation Estate, 2012 (video still). Cortesia de la Galeria Sabrina Amrani, Madrid © de l’ obra: Larissa Sansour, 2016

Larissa Sansour, Nation Estate, 2012 (video still). Cortesía de la Galería Sabrina Amrani, Madrid © de la obra: Larissa Sansour, 2016

Gohar Dashti, Stateless, 2014-2015. Cortesia de l’artista © de l’obra: Gohar Dashti, 2016

Gohar Dashti, Stateless, 2014-2015. Cortesía de la artista © de la obra: Gohar Dashti, 2016

Nariguera que representa a un ancestro divinizado sobre una estructura escalonada. Chimú, 1100 – 1470 d.C. Plata. 8 x 1,3 x 12 cm © Archivo Museo Larco

La muestra “El arte Mochica del antiguo Perú, oro, mitos y rituales” que se inauguró el pasado 5 de noviembre en el CaixaForum Palma y que se podrá visitar hasta el 31 de enero de 2016, recoge parte de la producción artística del pueblo Mochica situando al espectador en la costa norte peruana, y desempolvando una civilización que dejó su huella entre el 200 y el 850 dC. Las obras, procedentes del museo Larco de Lima, muestran la herencia de una cultura sincrética, nutrida por la influencia de sociedades costeras y andinas previas, como la Cupisnique, la Vicús, la virus o la salinar. Este sincretismo será una constante: conocimientos heredados, códigos compartidos, sustratos y estadios evolutivos que irán configurando el devenir de la historia del Perú. La exposición hace un recorrido a través de piezas rituales, de cerámica, ajuares y joyería sobre las formas de vida, la cosmovisión, la mitología y las ceremonias de un pueblo que, como la mayoría de carácter precolombino, ha quedado en el sombra de la magnificencia y sobredimensión del imperio Inca. La muestra supone un auténtico reto; el reto de recuperar la memoria de una civilización prácticamente invisibilizada por las narrativas de una historia “universal” que construye olvidando por el camino a una buena parte de los y las protagonistas. Un viaje transoceánico y temporal que acaba por romper con la lejanía permitiéndonos reflexionar sobre nuestro aquí y ahora.

Sara Rivera Martorell

Rebecca Horn: "Glowing Core". Fotografía: Ana Ferrero Horrach

Rebecca Horn: “Glowing Core”. Fotografía: Ana Ferrero Horrach

Glowing Core es el nombre con el que Rebecca Horn, la famosa artista alemana (Michelstadt, 1944), presenta su nuevo trabajo, concebido específicamente para el espacio de La Lonja de Palma y dedicado a Ramon Llull a las puertas de su VII Centenario. La instalación, que será visitable hasta el día 1 de octubre, es una alegoría que, en la línea de los trabajos precedentes de la artista, propone una reflexión sobre los aspectos metafísicos del ser humano. La obra está formada por una escultura central que plantea, de manera clara y visual, cuál es la posición del hombre cautivo entre el cielo y la tierra. El espectador se sitúa al mismo tiempo bajo un gran péndulo dorado a modo de vértice de luz, que simboliza la ascensión, y sobre un espejo giratorio que, situado a los pies, provoca una sensación de caída al abismo. Esta escultura central de un marcado eje vertical, se complementa con 16 esculturas laterales que se contraponen trazando un eje horizontal. ¿Quién o qué es realmente el ser humano? Las medidas humanas de estas 16 esculturas invitan al visitante a plantearse esta pregunta observando su imagen reflejada en el espejo giratorio que a la altura de sus ojos se mueve lentamente como buscando la respuesta a esta cuestión. La obra se completa con una instalación sonora que se funde armónicamente con las campanas de la iglesia de al lado, que, casualmente y periódicamente, intensifican el ambiente de introspección creado por Horn.

La exposición se puede visitar en La Lonja de Palma hasta el 1 de octubre de 2015.

Ana Ferrero Horrach – Ciceró dArt

Artículo para la revista Bonart, edición impresa (agosto, septiembre y octubre de 2015) y digital.

http://www.bonart.cat/actual/rebecca-horn-dedica-un-site-specifif-a-ramon-llull-a-sa-llotja/00

Rebecca Horn: "Glowing Core". Fotografía: Ana Ferrero Horrach

Rebecca Horn: “Glowing Core”. Fotografía: Ana Ferrero Horrach

 

Rebecca Horn: "Glowing Core". Fotografía: Ana Ferrero Horrach

Rebecca Horn: “Glowing Core”. Fotografía: Ana Ferrero Horrach

 

Rebecca Horn: "Glowing Core". Fotografía: Ana Ferrero Horrach

Rebecca Horn: “Glowing Core”. Fotografía: Ana Ferrero Horrach

El 25 de febrero comenzó ARCO 2015, la feria internacional de arte contemporáneo más conocida de España. Este año la presencia de las galerías mallorquinas ha sido importante no sólo en cantidad, sino también en relevancia ya que la galería de Palma L21 fue galardonada con el Premio Ron Barceló Imperial / ARCOmadrid como la mejor exposición de 2014, con el proyecto The Apartment [Piloto ].

El premio, dotado con 15.000 euros supone un reconocimiento a un proyecto innovador y en cierto modo arriesgado, ya que como nos comenta Maria Garcia-Ruiz Nicolás, asistente de dirección de la galería, se apostó por la creación de un espacio habitable dentro la galería; un espacio que trasciende el frío cuadrado blanco que en algunas ocasiones supone una barrera para el público menos iniciado. Con The Apartment pretendían por tanto redimensionar el concepto de galería ofreciendo la recreación de lo que podría ser el apartamento de un coleccionista de arte; un espacio donde las obras conviven en el día a día de los acontecimientos.

Las obras que integran este proyecto son representativas de nueve artistas que trabajan habitualmente con la galería: Alejandro Leonhart, Álvaro Gil, Antonio González, Bel Fullana, Cristina Garrido, Ian Waelder, Pep Vidal, Pol González Novell y Rafa Forteza. El éxito de la galería L21 no es sólo un reconocimiento de la crítica, sino también de público, ya que desde el primer día de feria ha habido obras vendidas, los precios de las cuales van desde los 700 euros hasta los 18.000 euros.

Trabajar para acercar el público al arte contemporáneo no es un trabajo fácil ni siempre agradecida, pero si el proyecto es de calidad y se trabaja con constancia, puede acabar recompensando en muchos sentidos; L21 es un buen ejemplo.

Ana Ferrero Horrach – Ciceró dArt

Artículo publicado originalmente en la revista Bonart digital:

http://www.bonart.cat/actual/la-galeria-mallorquina-l21-premiada-a-arcomadrid-com-la-millor-exposicio/

l21

La planta noble del Casal Solleric acoge actualmente dos exposiciones de diferentes artistas y trabajos en una gran variedad de soportes bajo un mismo denominador común; las obras expuestas son en su totalidad creaciones de artistas participantes en el “Premi Ciutat de Palma Antoni Gelabert d’Arts Visuals”. Levi Orta, ganador de la edición de 2013, presenta su proyecto “Gozando mientras trato de entender algo de política” y los finalistas, accésits y ganadora – Irene de Andrés Vega, de la última edición de 2014, dejan entrever una pincelada de su arte con la exposición de sus obras a concurso. Son además, en su gran mayoría, artistas pertenecientes a una joven generación de creadores que han elegido como musa inspiradora los devenires políticos de su tiempo, sin duda, fuente (casi) inagotable de reacciones y respuestas.

Resulta fácil simpatizar con el discurso de Levi Orta (La Habana, 1984). Su visión de la política, más lúdica que la de otros artistas comprometidos sin perder sin embargo ni un ápice de intención crítica, consigue dibujar en el espectador, en un primer momento, una sonrisa que se tuerce cuando éste se detiene en la reflexión que le brinda el artista a partir de sus instalaciones. Orta presenta a los políticos como personas duales; gente corriente que sin embargo desempeña una función importante. El artista desacraliza la visión de los políticos y los sitúa en el plano terrenal de los deseos, inquietudes, miedos, debilidades y defectos. Si el aburrimiento es uno de los sentimientos más normales entre los humanos, ¿es admisible que nuestros políticos se aburran mientras discuten si nos suben los impuestos, si prohíben el maltrato animal, o si aprueban la nueva ley de seguridad ciudadana? (Obra “Voyeur”, 2014) ¿Cuánto tiempo tardaremos en dejar de fingir – me refiero a nosotros, los ciudadanos – , que no sabemos que la política de turno es solo una manera ordenada de facilitar la repartición del pastel monetario? (Obra “Perverted Joke”, 2014). Orta cuestiona en esta magnífica exposición la polarización del poder planteando la problemática como un asunto más complejo que la simple división maniquea bien – mal. Orta nos recuerda que también en nuestros actos, en los de los ciudadanos de a pie, se pueden llegar a reconocer estratagemas perversas de reminiscencia política (Obra “Arte político degenerado”, 2014, en colaboración con Núria Güell).

Pero no solo Orta ha sentido el cántico inspirador de la política, protagonista indeseada de muchas de las producciones que se pueden ver en la muestra del Solleric; Marc Larre, u Olalla Gómez, son solo algunos nombres del coro de voces jóvenes que gritan el hartazgo de una sociedad cansada de injusticias y precariedades, y cuyas creaciones artísticas estarán expuestas hasta el 15 de febrero. Muy recomendable.

Ana Ferrero Horrach – Ciceró dArt

Artículo publicado inicialmente en Bonart revista, edición digital:

http://www.bonart.cat/actual/la-musa-espanyola-del-segle-xxi-al-casal-solleric/

levi orta

Imagen del montaje expositivo de Levi Orta en el Solleric

Hoy lunes tenemos la resaca de un fin de semana bastante ajetreado en lo que a inauguraciones artísticas se refiere. El viernes, y con el calor de las hogueras de Sant Antoni de fondo, se inauguraron en el Casal Solleric las tres primeras apuestas expositivas del año de esta institución: José Aranda, Renate Graf y Francesc Ruiz. Más allá de la belleza del diario de viaje plasmado en las fotografías de Renate Graf, y la instalación de Francesc Ruiz en el espacio “Box 27”, – quizá algo ligero de contenido, y a medio camino dudoso entre la crítica y la glorificación del consumo- destaca la exposición de José Aranda “Not dark yet”. El autor recrea su propia experiencia en la primavera árabe de Egipto con buenas pinturas, buena técnica, y buen documento gráfico. Sin embargo, fue la inauguración del sábado en la Lonja el acontecimiento artístico del fin de semana. Christian Boltanski llenó de luces y sombras (más sombras que luces) la Lonja en un site specific envolvente y casi aterrador. Tomando prestada la iconografía de demonios y seres monstruosos de los tímpanos góticos, Boltanski se adueña de la Lonja regalándonos una experiencia estética y sensorial única, absolutamente imprescindible y recomendable antes de que se haga de nuevo la luz en este emblemático edificio mallorquín en menos de un mes.

Ana Ferrero Horrach – Ciceró dArt

Boltanski

Juan Manuel Díaz Burgos. Bienvenidos a La Boca

My name’s Lolita Art. 5 de junio -26 de julio de 2012

“Soy un ladrón que da” dijo una vez Cartier-Bresson refiriéndose a esa faceta suya de cazador de momentos, de instantes decisivos, de miradas ajenas a la intromisión del objetivo.  Medio siglo más tarde, parece ser que como él, otros muchos usurpadores, narradores de la vida de las personas que nunca aparecen en la Historia con mayúsculas, siguen sueltos por el mundo por fortuna para todos, y la Galería My name’s Lolita Art ha tenido el acierto de retener a uno de ellos aprovechando el Festival PhotoEspaña 2012.  Se trata de Juan Manuel Díaz Burgos (1951), reconocido fotógrafo español que condensa, gestiona y recicla el legado de muchos de los documentalistas que han transitado la historia occidental de la fotografía, y que estos días expone en la emblemática galería un trabajo titulado “Bienvenidos a La Boca”. Díaz Burgos centra de nuevo su obra en Latinoamérica,  a la manera de aquellos descendientes de los nómadas antiguos que para encontrar el paraíso eligieron la opción de viajar en su búsqueda; Homeros del siglo XXI que aún cuentan historias de tierras lejanas en donde sus gentes se atreven a desafiar el pesimismo imperante asentado en la mayor parte del mundo occidental  mediante la alegría que proporciona vivir en un edén a pesar de estar aprisionados en él. Las fotografías son el trabajo realizado entre 2003 y 2006 en un pueblo cubano cerca de Trinidad, que sin embargo a diferencia de muchos otros de la zona, ha logrado escapar de la apisonadora del turismo, y en el que aún se puede sentir el son de la verdadera Cuba.  En estas narraciones visuales, en las que el blanco y negro de la platinotipia se antoja como una especie de ensoñación que conduce a una realidad paralela lejana a las preocupaciones del otro lado del charco, los modelos improvisados son los guajiros y guajiras que lucen sin complejos sus cuerpos cultivados en el ron y el arroz con frijoles.  En sus instantáneas no hay ni denuncia social ni política, su obra no se justifica en ninguna causa activista. Su razón de ser es la propia fotografía, la propia existencia de las gentes que retrata y su testimonio a modo de cuentacuentos para adultos; en las imágenes se palpa la lujuria, la pereza o la gula, haciendo un paseo por algunos de los siete pecados capitales en su esencia. Es fácil dejarse seducir por las miradas que revelan la presencia del fotógrafo, camufladas entre grupos de personas que ajenos a él se dejan fotografiar en la cotidianidad cautivadora de sus vidas. Son instantáneas realmente bellas, sin duda, pero en ese encanto casi extremo me parece captar un exceso de idealización que falsea de manera no sé hasta que punto lícita la realidad, rozando en muchos casos la fotografía publicitaria y dando la impresión de que uno está delante de un anuncio de Havana Club (la fotografía como el resto de las artes no puede y además no tiene por qué ser objetiva, pero Díaz Burgos se define como fotógrafo documentalista y se le presupone por lo tanto una mirada menos adulterada). Por otro lado, la exposición ha sido sin duda un acierto por parte de la dirección de la galería pues las fotografías son obras comerciales, a buen precio (a pesar de no haber vendido nada aún, la crisis no perdona), de fácil asimilación y de una temática más que oportuna teniendo en cuenta la estación en la que acabamos de entrar. “Bienvenidos a La Boca” es un trabajo en el que se aprecia una evolución de Díaz Burgos desde esos retratos cuzqueños de tensos rostros desconfiados, al trabajo posterior al de La Boca, “El deseo”, en donde ya ningún fotografiado posa, en donde la gente retratada ha sido robada en su intimidad, convirtiéndose Diaz Burgos, como Cartier-Bresson, en un ladrón que da.

Ana Ferrero Horrach