CONVOCATORIA “CICERÓ DART REVISTA DIGITAL DE CRÍTICA DE ARTE”

Ciceró dArt lanza la iniciativa “Ciceró dArt. Revista digital de crítica de arte“.

Se abre la convocatoria para recibir textos para la revista digital de crítica de arte Ciceró dArt, en la que tienen cabida críticas de arte sobre exposiciones de Mallorca y Baleares, recomendaciones,  artículos, reflexiones sobre la actualidad cultural de las islas, etc. …

La intención es fomentar una revista digital sobre actualidad artística y cultural abierta, donde todo el mundo que quiera pueda enviar textos propios con un mínimo de calidad literaria exigido.

Se pueden enviar los textos en el idioma que se prefiera a:

info@cicerodart.com

Es necesario poner el nombre del autor y los datos técnicos de la exposición o evento cultural (duración, lugar, etc.), acompañándolo todo preferiblemente de una fotografía.

Vesna Z. Mimiça – Vezomi, Silencio. Galería Fran Reus, C / Concepción, 6, Palma. 19 de marzo – 9 de abril 2015.
La galería Fran Reus de Palma acoge hasta los 9 de abril una exposición de la artista chilena Vesna Z. mímica (Vezomi); una verdadera reflexión poética sobre el silencio. ¿Cómo se puede capturar el silencio en una imagen? ¿Cómo puede un artista trasladar de forma plástica un concepto tan abstracto? En esta muestra integrada por pinturas y una video instalación donde los textos que acompañan las obras dotan de consistencia al conjunto, la artista logra representar con metáforas visuales la presencia y la fuerza del silencio.

“Hay tanto ruido ahí fuera que incluso el exceso de color me resultó ruidoso; Poco a poco fui cubriendo los colores de las telas con pintura blanca y me pareció que el silencio se apoderaba de mi obra “

La artista, autora también de los escritos que acompañan la muestra, nos invita a disfrutar de sus obras sin cuestionarnos sobre el significado de las mismas y sin intentar adivinar sus intenciones creativas; es una pintura para contemplar y ver, para disfrutar en definitiva del placer estético que nos brindan sus composiciones que hablan directamente a los sentidos.

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Ana Ferrero Horrach – Ciceró dArt

Artículo publicado originalmente en la revista digital Bonart.

http://www.bonart.cat/actual/vesna-z-mimica-presenta-una-reflexio-sobre-el-silenci-a-fran-reus/

La planta noble del Casal Solleric acoge actualmente dos exposiciones de diferentes artistas y trabajos en una gran variedad de soportes bajo un mismo denominador común; las obras expuestas son en su totalidad creaciones de artistas participantes en el “Premi Ciutat de Palma Antoni Gelabert d’Arts Visuals”. Levi Orta, ganador de la edición de 2013, presenta su proyecto “Gozando mientras trato de entender algo de política” y los finalistas, accésits y ganadora – Irene de Andrés Vega, de la última edición de 2014, dejan entrever una pincelada de su arte con la exposición de sus obras a concurso. Son además, en su gran mayoría, artistas pertenecientes a una joven generación de creadores que han elegido como musa inspiradora los devenires políticos de su tiempo, sin duda, fuente (casi) inagotable de reacciones y respuestas.

Resulta fácil simpatizar con el discurso de Levi Orta (La Habana, 1984). Su visión de la política, más lúdica que la de otros artistas comprometidos sin perder sin embargo ni un ápice de intención crítica, consigue dibujar en el espectador, en un primer momento, una sonrisa que se tuerce cuando éste se detiene en la reflexión que le brinda el artista a partir de sus instalaciones. Orta presenta a los políticos como personas duales; gente corriente que sin embargo desempeña una función importante. El artista desacraliza la visión de los políticos y los sitúa en el plano terrenal de los deseos, inquietudes, miedos, debilidades y defectos. Si el aburrimiento es uno de los sentimientos más normales entre los humanos, ¿es admisible que nuestros políticos se aburran mientras discuten si nos suben los impuestos, si prohíben el maltrato animal, o si aprueban la nueva ley de seguridad ciudadana? (Obra “Voyeur”, 2014) ¿Cuánto tiempo tardaremos en dejar de fingir – me refiero a nosotros, los ciudadanos – , que no sabemos que la política de turno es solo una manera ordenada de facilitar la repartición del pastel monetario? (Obra “Perverted Joke”, 2014). Orta cuestiona en esta magnífica exposición la polarización del poder planteando la problemática como un asunto más complejo que la simple división maniquea bien – mal. Orta nos recuerda que también en nuestros actos, en los de los ciudadanos de a pie, se pueden llegar a reconocer estratagemas perversas de reminiscencia política (Obra “Arte político degenerado”, 2014, en colaboración con Núria Güell).

Pero no solo Orta ha sentido el cántico inspirador de la política, protagonista indeseada de muchas de las producciones que se pueden ver en la muestra del Solleric; Marc Larre, u Olalla Gómez, son solo algunos nombres del coro de voces jóvenes que gritan el hartazgo de una sociedad cansada de injusticias y precariedades, y cuyas creaciones artísticas estarán expuestas hasta el 15 de febrero. Muy recomendable.

Ana Ferrero Horrach – Ciceró dArt

Artículo publicado inicialmente en Bonart revista, edición digital:

http://www.bonart.cat/actual/la-musa-espanyola-del-segle-xxi-al-casal-solleric/

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Imagen del montaje expositivo de Levi Orta en el Solleric

Hoy lunes tenemos la resaca de un fin de semana bastante ajetreado en lo que a inauguraciones artísticas se refiere. El viernes, y con el calor de las hogueras de Sant Antoni de fondo, se inauguraron en el Casal Solleric las tres primeras apuestas expositivas del año de esta institución: José Aranda, Renate Graf y Francesc Ruiz. Más allá de la belleza del diario de viaje plasmado en las fotografías de Renate Graf, y la instalación de Francesc Ruiz en el espacio “Box 27”, – quizá algo ligero de contenido, y a medio camino dudoso entre la crítica y la glorificación del consumo- destaca la exposición de José Aranda “Not dark yet”. El autor recrea su propia experiencia en la primavera árabe de Egipto con buenas pinturas, buena técnica, y buen documento gráfico. Sin embargo, fue la inauguración del sábado en la Lonja el acontecimiento artístico del fin de semana. Christian Boltanski llenó de luces y sombras (más sombras que luces) la Lonja en un site specific envolvente y casi aterrador. Tomando prestada la iconografía de demonios y seres monstruosos de los tímpanos góticos, Boltanski se adueña de la Lonja regalándonos una experiencia estética y sensorial única, absolutamente imprescindible y recomendable antes de que se haga de nuevo la luz en este emblemático edificio mallorquín en menos de un mes.

Ana Ferrero Horrach – Ciceró dArt

Boltanski

Juan Manuel Díaz Burgos. Bienvenidos a La Boca

My name’s Lolita Art. 5 de junio -26 de julio de 2012

“Soy un ladrón que da” dijo una vez Cartier-Bresson refiriéndose a esa faceta suya de cazador de momentos, de instantes decisivos, de miradas ajenas a la intromisión del objetivo.  Medio siglo más tarde, parece ser que como él, otros muchos usurpadores, narradores de la vida de las personas que nunca aparecen en la Historia con mayúsculas, siguen sueltos por el mundo por fortuna para todos, y la Galería My name’s Lolita Art ha tenido el acierto de retener a uno de ellos aprovechando el Festival PhotoEspaña 2012.  Se trata de Juan Manuel Díaz Burgos (1951), reconocido fotógrafo español que condensa, gestiona y recicla el legado de muchos de los documentalistas que han transitado la historia occidental de la fotografía, y que estos días expone en la emblemática galería un trabajo titulado “Bienvenidos a La Boca”. Díaz Burgos centra de nuevo su obra en Latinoamérica,  a la manera de aquellos descendientes de los nómadas antiguos que para encontrar el paraíso eligieron la opción de viajar en su búsqueda; Homeros del siglo XXI que aún cuentan historias de tierras lejanas en donde sus gentes se atreven a desafiar el pesimismo imperante asentado en la mayor parte del mundo occidental  mediante la alegría que proporciona vivir en un edén a pesar de estar aprisionados en él. Las fotografías son el trabajo realizado entre 2003 y 2006 en un pueblo cubano cerca de Trinidad, que sin embargo a diferencia de muchos otros de la zona, ha logrado escapar de la apisonadora del turismo, y en el que aún se puede sentir el son de la verdadera Cuba.  En estas narraciones visuales, en las que el blanco y negro de la platinotipia se antoja como una especie de ensoñación que conduce a una realidad paralela lejana a las preocupaciones del otro lado del charco, los modelos improvisados son los guajiros y guajiras que lucen sin complejos sus cuerpos cultivados en el ron y el arroz con frijoles.  En sus instantáneas no hay ni denuncia social ni política, su obra no se justifica en ninguna causa activista. Su razón de ser es la propia fotografía, la propia existencia de las gentes que retrata y su testimonio a modo de cuentacuentos para adultos; en las imágenes se palpa la lujuria, la pereza o la gula, haciendo un paseo por algunos de los siete pecados capitales en su esencia. Es fácil dejarse seducir por las miradas que revelan la presencia del fotógrafo, camufladas entre grupos de personas que ajenos a él se dejan fotografiar en la cotidianidad cautivadora de sus vidas. Son instantáneas realmente bellas, sin duda, pero en ese encanto casi extremo me parece captar un exceso de idealización que falsea de manera no sé hasta que punto lícita la realidad, rozando en muchos casos la fotografía publicitaria y dando la impresión de que uno está delante de un anuncio de Havana Club (la fotografía como el resto de las artes no puede y además no tiene por qué ser objetiva, pero Díaz Burgos se define como fotógrafo documentalista y se le presupone por lo tanto una mirada menos adulterada). Por otro lado, la exposición ha sido sin duda un acierto por parte de la dirección de la galería pues las fotografías son obras comerciales, a buen precio (a pesar de no haber vendido nada aún, la crisis no perdona), de fácil asimilación y de una temática más que oportuna teniendo en cuenta la estación en la que acabamos de entrar. “Bienvenidos a La Boca” es un trabajo en el que se aprecia una evolución de Díaz Burgos desde esos retratos cuzqueños de tensos rostros desconfiados, al trabajo posterior al de La Boca, “El deseo”, en donde ya ningún fotografiado posa, en donde la gente retratada ha sido robada en su intimidad, convirtiéndose Diaz Burgos, como Cartier-Bresson, en un ladrón que da.

Ana Ferrero Horrach