Artículo publicado originalmente en la revista Bonart en su edición impresa de agosto-septiembre-octubre y en su edición digital:  http://www.bonart.cat/actual/la-nit-de-lart-de-palma-2015-de-nit-a-cap-de-setmana/

Alberto Borea. "Inmigrante" (2014). Cortesía de la Galería Xavier Fiol

Alberto Borea. “Inmigrante” (2014). Cortesía de la Galería Xavier Fiol.

Después de una larga trayectoria, la Noche del Arte pionera en toda Europa, la de Palma, ha llegado a su 19ª edición con importantes cambios. Pasado el umbral simbólico de la mayoría de edad, esta nueva cita de la fiesta local más importante y conocida del arte se ha planteado como un punto de inflexión en su historia para analizar los logros conseguidos y fijar el camino que en el futuro se debe seguir.

Para Xavier Fiol, presidente de la Asociación Art Palma, que junto con el AIGAB ha organizado el evento, el objetivo principal de este acto sociocultural ha sido la inauguración de la temporada de exposiciones  acercándose al público e incentivando vocaciones artísticas. En los últimos años se ha visto como la Noche del Arte se ha convertido en un acto cada vez más masificado que no ha comportado, sin embargo, un hábito de consumo constante durante el resto del año. De ahí que la Noche del Arte 2015 haya adoptado en Palma una nueva estrategia. Fiol explica cómo la noche del arte se ha convertido en el fin de semana del arte, añadiendo contenidos más profesionales y especializados. El día principal ha pasado de jueves al sábado 19 de septiembre, destinado al público en general. Los días previos se han dedicado a los perfiles más profesionales, reservándose el jueves antes, a la realización de mesas redondas, debates, etc., y el viernes, a la programación de visitas guiadas para artistas, comisarios y gente de la profesión. Los organizadores remarcan la importancia de continuar con el evento lúdico y festivo, al que no quieren renunciar, pero insisten en la necesidad de fidelizar al público para que las visitas a las exposiciones no se limiten sólo a un día en concreto.

Aparte del programa “oficial” en el que han participado las galerías que integran las dos asociaciones organizadoras, además de otros centros de arte como Es Baluard, el CaixaForum o el Casal Solleric, en los últimos años se ha ido desarrollando un programa satélite y alternativo en otros lugares de la ciudad. Actividades y exposiciones propuestas por asociaciones como el Barrio de las Artes, Arte Visión, Populart o el Puro Hotel, sin duda han enriquecido la fiesta dando visibilidad a un mayor número de artistas que en muchos casos no integran el circuito oficial del arte, reafirmando la diversidad cultural de la tierra y contribuyendo a la democratización del arte. Programación oficial o programación alternativa, sólo el trabajo conjunto de todos los agentes culturales puede conseguir que cada vez más gente tenga la posibilidad real no sólo de acceder, sino de poder disfrutar del arte, a pesar de las condiciones desfavorables en las que trabaja el sector y de la falta de un verdadero apoyo político.

Ana Ferrero Horrach – Ciceró dArt

Rebecca Horn: "Glowing Core". Fotografía: Ana Ferrero Horrach

Rebecca Horn: “Glowing Core”. Fotografía: Ana Ferrero Horrach

Glowing Core es el nombre con el que Rebecca Horn, la famosa artista alemana (Michelstadt, 1944), presenta su nuevo trabajo, concebido específicamente para el espacio de La Lonja de Palma y dedicado a Ramon Llull a las puertas de su VII Centenario. La instalación, que será visitable hasta el día 1 de octubre, es una alegoría que, en la línea de los trabajos precedentes de la artista, propone una reflexión sobre los aspectos metafísicos del ser humano. La obra está formada por una escultura central que plantea, de manera clara y visual, cuál es la posición del hombre cautivo entre el cielo y la tierra. El espectador se sitúa al mismo tiempo bajo un gran péndulo dorado a modo de vértice de luz, que simboliza la ascensión, y sobre un espejo giratorio que, situado a los pies, provoca una sensación de caída al abismo. Esta escultura central de un marcado eje vertical, se complementa con 16 esculturas laterales que se contraponen trazando un eje horizontal. ¿Quién o qué es realmente el ser humano? Las medidas humanas de estas 16 esculturas invitan al visitante a plantearse esta pregunta observando su imagen reflejada en el espejo giratorio que a la altura de sus ojos se mueve lentamente como buscando la respuesta a esta cuestión. La obra se completa con una instalación sonora que se funde armónicamente con las campanas de la iglesia de al lado, que, casualmente y periódicamente, intensifican el ambiente de introspección creado por Horn.

La exposición se puede visitar en La Lonja de Palma hasta el 1 de octubre de 2015.

Ana Ferrero Horrach – Ciceró dArt

Artículo para la revista Bonart, edición impresa (agosto, septiembre y octubre de 2015) y digital.

http://www.bonart.cat/actual/rebecca-horn-dedica-un-site-specifif-a-ramon-llull-a-sa-llotja/00

Rebecca Horn: "Glowing Core". Fotografía: Ana Ferrero Horrach

Rebecca Horn: “Glowing Core”. Fotografía: Ana Ferrero Horrach

 

Rebecca Horn: "Glowing Core". Fotografía: Ana Ferrero Horrach

Rebecca Horn: “Glowing Core”. Fotografía: Ana Ferrero Horrach

 

Rebecca Horn: "Glowing Core". Fotografía: Ana Ferrero Horrach

Rebecca Horn: “Glowing Core”. Fotografía: Ana Ferrero Horrach

¿Qué es el arte?

 Dentro de los innumerables e intensos debates que tienen lugar en el terreno artístico, quizá el más fundamental de ellos se revele como el más difícil de resolver:

¿Qué es el arte?

Y es que la noción del arte ha cambiado profundamente a lo largo de la historia, habiendo pasado de ser un concepto más o menos cerrado y aceptado convencionalmente, en el que aspectos como la belleza o la calidad técnica de las obras eran características fundamentales que lo definían, a encontrarnos en la actualidad con una gran variedad de manifestaciones artísticas que superan absolutamente la idea tradicional de lo que se ha considerado como arte. Esto no significa que hoy en día no pueda existir una definición, sino que serían necesarias muchas definiciones (o una global con muchos matices) para poder dar cabida a cada tipo de manifestación artística.

De forma general, el arte actual es una forma de expresión cuya característica principal es, y tiene que ser, la provocación. Provocación en el sentido de incitación, de interpelación, de capacidad para generar una reacción en el espectador; el arte puede hacernos reír, puede hacernos llorar, puede hacernos soñar, puede despertar nuestro espíritu subversivo o inducirnos a la reflexión más trascendental. Y es que el arte puede provocar cualquier cosa menos la indiferencia: lo podemos amar, lo podemos odiar, podemos quedarnos fascinados por su belleza, o indignados por su osadía, pero por favor, que nos toque, ya sea acariciándonos con cosquillitas de placer, o sacudiéndonos como una bofetada en nuestra conciencia.

Los artistas actuales, a la manera de filósofos, activistas, revolucionarios o poetas, expresan su particular visión del mundo a través de unas obras (ya sean objetuales o no objetuales) concebidas en muchos casos para interpelarnos. Bajo una gran cantidad de manifestaciones artísticas diferentes que van desde las tradicionales pinturas y esculturas, pasando por los ready made, performances, acciones, instalaciones, video y net-art, llegando a formas de arte total en las que los limites se destruyen escapándose de definiciones y clasificaciones posibles, los artistas nos ofrecen la oportunidad de salir de nuestro letargo de pensamientos rutinarios al presentarnos sus puntos de vista posiblemente divergentes de los parámetros estereotipados del pensamiento global, introduciéndonos en su mundo fantástico de creatividad, recordándonos historias, seduciéndonos quizá con ideas opuestas a las nuestras, o reafirmándonos en otras.

El arte sirve para llenar de matices nuestra existencia, para enriquecerla e intensificarla, para manchar de colores la paleta monocroma de una vida insulsa sin emociones ni cuestionamientos. El arte es una especie de medicina del alma en la que nunca quedó claro quien es el doctor y quien es el paciente, pues tanto artistas como público se necesitan recíprocamente protagonizando una historia infinita de amor y desengaño.  El arte es la prueba irrefutable de que algún día existimos como sociedad y como individuo, y que nos sirve, en definitiva, para no pasar de puntillas por este mundo.

Ana Ferrero Horrach – Ciceró dArt

CONVOCATORIA “CICERÓ DART REVISTA DIGITAL DE CRÍTICA DE ARTE”

Ciceró dArt lanza la iniciativa “Ciceró dArt. Revista digital de crítica de arte“.

Se abre la convocatoria para recibir textos para la revista digital de crítica de arte Ciceró dArt, en la que tienen cabida críticas de arte sobre exposiciones de Mallorca y Baleares, recomendaciones,  artículos, reflexiones sobre la actualidad cultural de las islas, etc. …

La intención es fomentar una revista digital sobre actualidad artística y cultural abierta, donde todo el mundo que quiera pueda enviar textos propios con un mínimo de calidad literaria exigido.

Se pueden enviar los textos en el idioma que se prefiera a:

info@cicerodart.com

Es necesario poner el nombre del autor y los datos técnicos de la exposición o evento cultural (duración, lugar, etc.), acompañándolo todo preferiblemente de una fotografía.

Vesna Z. Mimiça – Vezomi, Silencio. Galería Fran Reus, C / Concepción, 6, Palma. 19 de marzo – 9 de abril 2015.
La galería Fran Reus de Palma acoge hasta los 9 de abril una exposición de la artista chilena Vesna Z. mímica (Vezomi); una verdadera reflexión poética sobre el silencio. ¿Cómo se puede capturar el silencio en una imagen? ¿Cómo puede un artista trasladar de forma plástica un concepto tan abstracto? En esta muestra integrada por pinturas y una video instalación donde los textos que acompañan las obras dotan de consistencia al conjunto, la artista logra representar con metáforas visuales la presencia y la fuerza del silencio.

“Hay tanto ruido ahí fuera que incluso el exceso de color me resultó ruidoso; Poco a poco fui cubriendo los colores de las telas con pintura blanca y me pareció que el silencio se apoderaba de mi obra “

La artista, autora también de los escritos que acompañan la muestra, nos invita a disfrutar de sus obras sin cuestionarnos sobre el significado de las mismas y sin intentar adivinar sus intenciones creativas; es una pintura para contemplar y ver, para disfrutar en definitiva del placer estético que nos brindan sus composiciones que hablan directamente a los sentidos.

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Ana Ferrero Horrach – Ciceró dArt

Artículo publicado originalmente en la revista digital Bonart.

http://www.bonart.cat/actual/vesna-z-mimica-presenta-una-reflexio-sobre-el-silenci-a-fran-reus/

Dejamos atrás una de las semanas del año con más movimiento cultural de Madrid: JustMad, ArtMad, ARCO … ferias de arte internacionales que hacen viajar anualmente a la capital a artistas, coleccionistas, críticos y galeristas de todo el mundo. Este año, en este ambiente cosmopolita de marcado acento latinoamericano (no sólo porque Colombia haya sido el país “amigo” de la ciudad, sino por el gran número de galerías participantes de esta zona) destacó como nunca la presencia de los artistas y galeristas mallorquines que han exportado sus propuestas en proyectos en muchos casos de alta calidad. Un total de 11 galerías distribuidas según afinidades con la línea expositiva que plantea cada una de las tres ferias de arte contemporáneo, han sido la ventana desde la que asomarse para dar a conocer a nivel internacional qué es lo que está sucediendo en el mundo del arte mallorquín.

La Galería Fran Reus (Palma), la Galería Addaya (Alaró) y la joven Galería veintinueve 6.13 (Palma) han optado por JustMad, la feria auto-definida como “de arte emergente”, si bien este es un concepto problemático no siempre bien aceptado ni cómodo para los artistas. Fran Reus explica que la elección de los artistas por la feria -Bartomeu Sastre y Nauzet Mayor- ha respondido a una creencia personal en la trayectoria y potencialidad de estos, rehuyendo el dilema de si “gustará o no gustará al público”. B. Sastre plantea en sus trabajos un juego donde el espectador puede interpretar las obras de diferentes maneras, dando pie a la especulación en torno a los principios, finales, infinitos y la posible (no) evolución de los seres. N. Mayor por su parte, recuperando técnicas tradicionales como el dibujo en papel y la cerámica, reflexiona sobre la difícil carrera del artista hacia el éxito, visto como una especie de quimera. Ignaci Prats ha sido la elección de la Galería Addaya, que ha apostado por un proyecto artístico fruto de una importante labor de investigación y de posicionamiento político. “El mundo de los vencedores” refleja un interés por los valores emocionales de la arquitectura plasmados en una serie de fotografías de gran carga significativa.

La presencia mallorquina en ArtMadrid, feria que abarca propuestas artísticas desde principios de siglo XX hasta la actualidad, ha venido de la mano de la Galería Gabriel Vanrell (Palma) y sus artistas Willy Ramos, López Davis y Fernando Suárez. La feria, emplazada en el espectacular Galería de Cristal del Centro Cibeles, también ha acogido el bautizo ferial en el espacio “One project” del nuevo espacio de arte Pep Llabrés Arte Contemporáneo (Palma), que ha presentado una instalación del artista Robert Ferrer i Martorell.

ARCO, para muchos la feria española internacional más importante de arte contemporáneo, ha contado con la participación de seis galerías mallorquinas: Xavier Fiol (Palma), Pelaires (Palma) Kewenig (Palma) Maior (Pollença), Horrach Moya (Palma) y Luis21 (Palma), esta última galardonada con el premio a la mejor exposición de 2014. Mención aparte merece el stand de la Consejería de Turismo de Baleares en la feria, pensado en teoría para promocionar el arte contemporáneo de las islas, pero que en la práctica se ha limitado a exponer básicamente una obra de Joan Miró (no hace falta decir que Miró no es precisamente un artista que necesite de difusión para darse a conocer…).

Pero la importante presencia de la escena artística mallorquina en la capital no se ha limitado a las “ferias oficiales”; “Arteminas”, una nueva feria satélite de vocación muy diferente a las otras en la que los propios artistas han presentado sus obras sin la intermediación de las galerías, ha surgido para dar visibilidad a aquellos creadores baleares que a veces sufren la aislamiento que conlleva la insularidad y el hecho de no estar en el circuito comercial de las grandes “galerías-marca”. Marta Murgades, Miquel Segura, Georgina Gamundi o Luis López, son algunos de los artistas integrantes de esta nueva propuesta ferial que pretende continuar en los próximos años para ayudar a difundir la cultura balear más allá de las fronteras del archipiélago.

Parece que el sector del arte mallorquín empieza a hacerse un lugar en panorama del arte nacional e internacional a pesar del pobre y dudoso apoyo político e institucional. Entre las propuestas artísticas más conservadoras, nuevas caras y nuevas ideas también van consiguiendo a abrirse paso en el complicado mundo del mercado del arte. Aun así, echando un vistazo a los nombres de los artistas presentes en las ferias mencionadas, sigue haciéndose evidente la notable menor presencia de mujeres creadoras. ¿Casualidad, causalidad, falta de tradición? En cualquier caso, una reflexión al respecto se hace más que necesaria.

Ana Ferrero Horrach – Ciceró dArt

Artículo publicado originalmente en la revista Bonart digital:

http://www.bonart.cat/actual/mallorquins-per-madrid-el-sector-artistic-a-les-fires-de-madrid/

Arteminas

Feria “Arteminas” en Madrid. Organizada por Zenitart

Xavier Fiol

Galería Xavier Fiol en ARCO 2015

El 25 de febrero comenzó ARCO 2015, la feria internacional de arte contemporáneo más conocida de España. Este año la presencia de las galerías mallorquinas ha sido importante no sólo en cantidad, sino también en relevancia ya que la galería de Palma L21 fue galardonada con el Premio Ron Barceló Imperial / ARCOmadrid como la mejor exposición de 2014, con el proyecto The Apartment [Piloto ].

El premio, dotado con 15.000 euros supone un reconocimiento a un proyecto innovador y en cierto modo arriesgado, ya que como nos comenta Maria Garcia-Ruiz Nicolás, asistente de dirección de la galería, se apostó por la creación de un espacio habitable dentro la galería; un espacio que trasciende el frío cuadrado blanco que en algunas ocasiones supone una barrera para el público menos iniciado. Con The Apartment pretendían por tanto redimensionar el concepto de galería ofreciendo la recreación de lo que podría ser el apartamento de un coleccionista de arte; un espacio donde las obras conviven en el día a día de los acontecimientos.

Las obras que integran este proyecto son representativas de nueve artistas que trabajan habitualmente con la galería: Alejandro Leonhart, Álvaro Gil, Antonio González, Bel Fullana, Cristina Garrido, Ian Waelder, Pep Vidal, Pol González Novell y Rafa Forteza. El éxito de la galería L21 no es sólo un reconocimiento de la crítica, sino también de público, ya que desde el primer día de feria ha habido obras vendidas, los precios de las cuales van desde los 700 euros hasta los 18.000 euros.

Trabajar para acercar el público al arte contemporáneo no es un trabajo fácil ni siempre agradecida, pero si el proyecto es de calidad y se trabaja con constancia, puede acabar recompensando en muchos sentidos; L21 es un buen ejemplo.

Ana Ferrero Horrach – Ciceró dArt

Artículo publicado originalmente en la revista Bonart digital:

http://www.bonart.cat/actual/la-galeria-mallorquina-l21-premiada-a-arcomadrid-com-la-millor-exposicio/

l21

La planta noble del Casal Solleric acoge actualmente dos exposiciones de diferentes artistas y trabajos en una gran variedad de soportes bajo un mismo denominador común; las obras expuestas son en su totalidad creaciones de artistas participantes en el “Premi Ciutat de Palma Antoni Gelabert d’Arts Visuals”. Levi Orta, ganador de la edición de 2013, presenta su proyecto “Gozando mientras trato de entender algo de política” y los finalistas, accésits y ganadora – Irene de Andrés Vega, de la última edición de 2014, dejan entrever una pincelada de su arte con la exposición de sus obras a concurso. Son además, en su gran mayoría, artistas pertenecientes a una joven generación de creadores que han elegido como musa inspiradora los devenires políticos de su tiempo, sin duda, fuente (casi) inagotable de reacciones y respuestas.

Resulta fácil simpatizar con el discurso de Levi Orta (La Habana, 1984). Su visión de la política, más lúdica que la de otros artistas comprometidos sin perder sin embargo ni un ápice de intención crítica, consigue dibujar en el espectador, en un primer momento, una sonrisa que se tuerce cuando éste se detiene en la reflexión que le brinda el artista a partir de sus instalaciones. Orta presenta a los políticos como personas duales; gente corriente que sin embargo desempeña una función importante. El artista desacraliza la visión de los políticos y los sitúa en el plano terrenal de los deseos, inquietudes, miedos, debilidades y defectos. Si el aburrimiento es uno de los sentimientos más normales entre los humanos, ¿es admisible que nuestros políticos se aburran mientras discuten si nos suben los impuestos, si prohíben el maltrato animal, o si aprueban la nueva ley de seguridad ciudadana? (Obra “Voyeur”, 2014) ¿Cuánto tiempo tardaremos en dejar de fingir – me refiero a nosotros, los ciudadanos – , que no sabemos que la política de turno es solo una manera ordenada de facilitar la repartición del pastel monetario? (Obra “Perverted Joke”, 2014). Orta cuestiona en esta magnífica exposición la polarización del poder planteando la problemática como un asunto más complejo que la simple división maniquea bien – mal. Orta nos recuerda que también en nuestros actos, en los de los ciudadanos de a pie, se pueden llegar a reconocer estratagemas perversas de reminiscencia política (Obra “Arte político degenerado”, 2014, en colaboración con Núria Güell).

Pero no solo Orta ha sentido el cántico inspirador de la política, protagonista indeseada de muchas de las producciones que se pueden ver en la muestra del Solleric; Marc Larre, u Olalla Gómez, son solo algunos nombres del coro de voces jóvenes que gritan el hartazgo de una sociedad cansada de injusticias y precariedades, y cuyas creaciones artísticas estarán expuestas hasta el 15 de febrero. Muy recomendable.

Ana Ferrero Horrach – Ciceró dArt

Artículo publicado inicialmente en Bonart revista, edición digital:

http://www.bonart.cat/actual/la-musa-espanyola-del-segle-xxi-al-casal-solleric/

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Imagen del montaje expositivo de Levi Orta en el Solleric

Hoy lunes tenemos la resaca de un fin de semana bastante ajetreado en lo que a inauguraciones artísticas se refiere. El viernes, y con el calor de las hogueras de Sant Antoni de fondo, se inauguraron en el Casal Solleric las tres primeras apuestas expositivas del año de esta institución: José Aranda, Renate Graf y Francesc Ruiz. Más allá de la belleza del diario de viaje plasmado en las fotografías de Renate Graf, y la instalación de Francesc Ruiz en el espacio “Box 27”, – quizá algo ligero de contenido, y a medio camino dudoso entre la crítica y la glorificación del consumo- destaca la exposición de José Aranda “Not dark yet”. El autor recrea su propia experiencia en la primavera árabe de Egipto con buenas pinturas, buena técnica, y buen documento gráfico. Sin embargo, fue la inauguración del sábado en la Lonja el acontecimiento artístico del fin de semana. Christian Boltanski llenó de luces y sombras (más sombras que luces) la Lonja en un site specific envolvente y casi aterrador. Tomando prestada la iconografía de demonios y seres monstruosos de los tímpanos góticos, Boltanski se adueña de la Lonja regalándonos una experiencia estética y sensorial única, absolutamente imprescindible y recomendable antes de que se haga de nuevo la luz en este emblemático edificio mallorquín en menos de un mes.

Ana Ferrero Horrach – Ciceró dArt

Boltanski

El peso de la feminidad

Marta Murgades. “Mostra d’hivern” Galería ArtMallorca

C/Missió, nº 26, Palma. 11 enero – 1 febrero

Una de las grandezas del arte es que por su esencial naturaleza de expresión individual permite a las personas recorrer un camino introspectivo hacia la complejidad de su existencia. Una existencia marcada desde nuestro nacimiento por un sentido trágico de la misma. En la filosofía estoica, la enfermedad y el dolor eran vistos como un desafío planteado por la naturaleza y que el hombre debía saber enfrentar con grandeza espiritual. Es precisamente el sufrimiento uno de los sentimientos con los que surge más intensamente la fuerza creativa al obligarnos a buscar en la realidad más honda de nuestro ser, y los antiguos griegos, ya comprendieron que el arte más excelso no nace de los momentos de calma y alegría (pues hombres y mujeres lo aceptamos desaprensivamente sin hacernos preguntas), sino del dolor, a partir del cual todo ser toma conciencia de su trascendencia y es un impulso para su sublimación espiritual y artística. Atraída desde siempre por los artistas afligidos, Marta Murgades (Almacellas, Cataluña, 1979) también ha transformado el sufrimiento en una inspiración materializada en obras que no sólo son el reflejo de una angustia personal, sino que pretenden empatizar con el tormento de tantas otras mujeres a partir de la alegoría de las cariátides.

¿Qué peso soportan esas cariátides a sus espaldas? ¿El peso de toda una historia silenciada que necesita salir, narrarse, dejar de ser ignorada? ¿Por qué enmarcarlas en el seno de ovoides mandorlas? ¿Por qué la constante reminiscencia a formas circulares que, pese a camuflarse sutilmente a modo de elemento decorativo, son en realidad la representación de auténticos pezones y órganos sexuales? La obra de Murgades se sitúa de lleno en el debate del feminismo incipiente: el feminismo de la diferencia. A principios de los setenta, Judy Chicago y Miriam Schapiro, artistas, teóricas y pioneras del arte feminista, se detuvieron en analizar obras hechas por mujeres, desvelando un sistemático empleo de imágenes en forma de obertura vaginal; una abundancia sospechosa de formas sexuales entre las que destacaban pechos, nalgas y órganos femeninos. Ambas, convencidas de que estas referencias no eran más que la necesidad imperiosa por parte de las mujeres de explorar su propia identidad, de plasmar su sexualidad, publicaron un artículo en la revista Womanspace Journal titulado “Imaginería femenina”, en el que reivindicaban la existencia de una iconología vaginal. Esta recurrencia como metáfora del cuerpo femenino la encontramos en los misteriosos pasadizos de Georgia O’Keeffee, en las cavidades vaginales de Lee Bontecou, en las formas ovoides de Deborah Remington o en las imágenes circulares de Judy Chicago; cuarenta años después Marta Murgades sigue, instintivamente esta línea.

Algunas de sus piezas presentarán, además, otra particularidad: no son mandorlas vacías, no son formas vaginales huecas, sino protagonizadas, en un parafraseo a Modigliani, por auténticas Venus prehistóricas. En este sentido, ese retorno a la raíz, ese guiño a lo ancestral donde la figura femenina se veneraba por su condición fértil, esa reminiscencia casi ritual a tiempos pasados donde la mujer se unía en comunión a la naturaleza más pura y sagrada, alude exactamente al deseo de representar la fuerza eterna femenina omnipresente y la necesidad de regresar al útero materno, una “sed de ser”, como manifestó la propia Ana Mendieta, figura clave del feminismo artístico. Del mismo modo en que Mendieta propuso una unión mística del cuerpo de las mujeres y la naturaleza como una forma de resistencia frente a la cultura falocéntrica, en la producción de Marta, la unión mística se produce con uno mismo, y su obra es el reflejo de una experiencia catártica personal a modo de viaje interior que materializa a partir del simbolismo.

Las cariátides de Murgades aparecen como la feminidad que carga a sus espaldas un peso socialmente impuesto, un rol que cumplimentar, una definición que personificar; las ya citadas Venus simbolizan la fertilidad de la mujer, complementada con una frecuente remisión a órganos sexuales y al fluir de líquidos, un aspecto muy intrínsecamente ligado a la biología femenina y que en las obras de Marta aparece alegóricamente representado a través de sus figuras bañadas por el mar; los rostros velados, con claras reminiscencias a esas culturas en las que la mujer es obligada a ocultar sus facciones, no revelan identidad alguna, una suerte de feminidad universal, pero que, sin embargo, no duda en personificar a través de los títulos con constantes alusiones a grandes mujeres de la historia, como Isis o Eva.

Las piezas, contenidas y emanadoras de un aura de desasosiego esconden, en realidad, la vitalidad que caracteriza a Murgades. No obstante, se echa en falta la espontaneidad que brota de la personalidad de la artista y que le permitiría hacer un arte más sincero con sus impulsos creativos primigenios. Las pinturas, en las que se aprecia una investigación y experimentación a nivel técnico (debido en gran medida a su especialización como restauradora) con fusiones entre diferentes maneras de hacer y materiales de origen diverso, producen un impacto curioso dando como resultado un arte personal y original, rasgo difícil de conseguir y altamente apreciado entre los artistas, y que Murgades ahora, debe aprender a potenciar desprendiéndose del miedo y del supuesto decoro que encorsetan, aún, algunas de sus obras. La buena técnica de la artista se hace evidente no sólo en sus pinturas, sino también en los bocetos, una muestra más espontánea de su arte y que contiene el desgarro y la frescura que a menudo faltan en sus resultados finales, pues éstos adolecen de excesiva pulcritud. El riesgo es necesario en todo artista y Murgades, quizá está aún demasiado cohibida, desaprovechando las evidentes virtudes que posee y que subyacen más libremente, como hemos dicho, tanto en sus bocetos como en su escultura.

Por el momento ha tanteado sus posibilidades y en este camino ya ha encontrado una manera propia de plasmar su sensibilidad, un estilo que ahora debe consolidar confiando más en el dictado visceral de sus emociones. Como dijo Pablo Picasso, “la pintura es más fuerte que yo, siempre consigue que haga lo que ella quiere”.

Sara Rivera Martorell y Ana Ferrero Horrach